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LA EXIGENCIA: «Lo excelente es enemigo de lo bueno»

Una vez cayó esta frase en mi vida. No se si os pasa que hay momentos en que una frase o idea llega en el momento justo en el que la necesitas, y te hace ver algo de ti o de tus circunstancias que te esclarece algo en lo que estabas encallada. Cuando realmente lo comprendes desde un lugar profundo, hay algo que se desatasca, hay una nueva apertura interna que te aligera y te lleva a dar un pasito más en tu evolución.

Bueno pues en este caso no fue así. Llegó la frase y me caló. Traté de comprenderla, y aunque creía que la entendía, y reflexionaba sobre ella, en lo profundo, seguía sin comprender. Me ha acompañado unos cuantos años debo decir… me aparecía en distintos momentos…sintiéndola importante, sin llegar a descifrarla…Y tiene mucho sentido.

Desde siempre he sido una persona muy exigente. Todo debía hacerlo perfecto, excelente, lo mejor que podía pero aún más, costara lo que costara en tiempo y energía, dejando de dormir todo lo que hiciera falta. Hasta que yo no sentía que era absolutamente lo mejor que podía hacer o agotaba el tiempo hasta el último segundo, no paraba. Y digo estas palabras y me siento agotada. Agotada de la voz interna que me dice, venga un poco más, aún puedes hacerlo mejor, esfuérzate y lo conseguirás, aunque estés cansada, sigue… aunque no puedas más, vale la pena el esfuerzo, será un resultado excelente. «Tienes que ser perfecta». Todas estas cosas me regían y mandaban mi vida, desde un lugar totalmente inconsciente. Una voz tan interna y arraigada, que ni siquiera la oía, ni siquiera era una voz, sino un mandato interno firme e incuestionable, algo que había que hacer así y no existía otra manera para mí de hacerla. Un ideal totalmente arraigado e incluso una característica de mí con la que me identificaba y me sentía definida. Que me llenaba de orgullo: «soy excelente, lo dicen mis resultados». Y no puedo dejar de sentirme exhausta cuando lo escribo, y de sentirlo muy muy pesado. ¿Cómo te llega a ti?

No podía entender «Lo excelente es enemigo de lo bueno» porque no podía dejar de estar en la excelencia, la perfección, lo mejor… Y agradezco todo lo que me ha llevado a conseguir… Sin embargo que bien se siente ahora el quedarme en lo bueno, en lo relajado, en lo que sienta bien, porque sienta bien así como es, así como salga, sin espectativas de como tiene que ser. Que tranquilidad aceptar lo que aparece, como aparece, sin etiquetas del bien y el mal y lo perfecto. Que liviandad que sea como sea, así como estoy hoy, si es que estoy perezosa o dispersa o lenta o más cansada, pueda hacer las cosas desde ese lugar aceptando el resultado que emerge. Realmente eso es lo bueno, sentirme bien con lo que hago si lo hago desde la autenticidad y el bienestar y la total aceptación de lo que hay. Eso si es bueno.

¿Cómo vives tú tu exigencia? ¿Podrías soltarla un poco? Te acompaño a ver de donde viene, para poder deconstruirla e integrarla más en ti.