Bufff temazoooo….Debo decir que me he pasado la vida etiquetando el bien y el mal. Esto está bien, esto está mal, esto lo hago bien, esto lo hago mal, que mal me ha salido, que vergüenza hacerlo mal, y que bien lo hago, quiero que me miren porque esto se me da muy bien, y si lo hago bien me van a querer y si lo hago mal, es que no sirvo, que soy mala, que no soy suficiente…¿Te resuena?
La carrera del bien y el mal, de la comparación y la autoestima están muy ligadas.
¿Porqué esta bien o mal? ¿respecto a qué? ¿respecto a como lo ha hecho otra persona?¿respecto a lo que la sociedad, la familia o yo mismo decido que son las espectativas de mí?
Si partimos desde el principio que yo soy cada día y delante de cada situación y persona, una persona distinta, vemos que hay una flexibilidad de mi personalidad intrínseca en mí ¿qué quiero decir con esto? A veces mentalmente nos quedamos con la idea de que somos de una determinada manera. Nos ponemos una colección de etiquetas, unas positivas y otras negativas que definen nuestra manera de funcionar y de ser. Las cosas que conocemos de nosotras que nos gustan o hacemos bien, nos definen en forma de atributos positivos dentro de nuestro sistema de creencias. Creemos que somos nuestras virtudes y nos identificamos con ellas. A la vez, las cosas que no nos gustan o consideramos que no hacemos bien, nos castigamos o penalizamos por ello entrando en un discurso mental que nos empequeñece y nos mira desde los defectos, desde «lo que no sabemos hacer» minando nuestra autoestima.
Pero por un instante, haz repaso de tu vida. Y verás que no siempre eres de la misma manera, que no estás de la misma manera. Voy a hablar en femenino. Por ejemplo, según con que amiga estabas tu eras la tímida o la extrovertida, con otro amigo/a eras la miedosa o la lanzada, o en un grupo de amigas/os eras la más habladora o un poco más callada o la más callada… Si te fijas, según con quién estés al lado, eres más de una manera que de otra. Y nos comparamos en lo bueno y en lo malo, esto lo hago yo mejor o en estoy soy mejor y en esto peor….Es una constante valoración interna que surge en tu mente de las partes que están bien o mal en ti, poniendo etiquetas, llevándolo a un saco o otro y haciéndote sentir bien o mal, en función de en que saco lo colocaste. Y no digo que esté bien o que esté mal, digo que es bueno reconocer si tienes este mecanismo en ti. Si te pasas la vida comparándote en tu manera de ser y en tus resultados, si te etiquetas, viendo como te hacen sentir esas etiquetas y como eso influye en tu autoestima y en tu manera de percibirte y sentirte. ¿Que sucedería si me sintiera como algo más flexible y cambiante? ¿Si aceptara que ahora estoy un poco más divertida que ayer o con esta persona? ¿Que hoy o en este momento estoy más en mí y no me apetece tanto interactuar? ¿Que sucedería si en lugar de etiquetarme a mi misma, me aceptara en el estado que estoy y dejara de luchar por lo que debería ser o hacer según mis propias expectativas? ¿Que sucedería si por fin me dejara en paz, y me dejara ser con lo que soy, con lo que estoy ahora, con libertad y con una mirada amorosa, aceptando que estoy como tengo que estar, tratando de no cambiarme en cada instante?
No digo que sea fácil. Hay días que aún me pesco en estas dinámicas que me generan tanto sufrimiento y que me sacan de mi centro. Vengo de donde vengo, de una familia exigente, de blancos y negros y mirada hacia fuera, donde había una manera de hacer que estaba bien y otra mal, con mucha rigidez y dureza, y con poco cultivo al amor propio. Vengo de donde vengo y eso no cambiará. Sin embargo ahora antes de etiquetarme sabiendo donde me lleva eso, me paro, y respiro, y me pillo en ese mecanismo de sufrimiento. Y si puedo, me miro con amor, sin expectativas de como tengo, debo o me dicen que tengo que ser, abrazando lo que si soy ahora en este momento.
Es un proceso largo el llegar a percibirse así, desde un lugar amoroso y flexible, pero desde la terapia, se consigue. ¿Empezamos?
